domingo, 9 de septiembre de 2012

figuras estereoscópicas












































El Paralaje: el fenómeno que mide la distancia a las estrellas, ahora se usa para las televisiones 3D

Los sentidos nos engañan, pero hemos aprendido cómo lo hacen para aprovecharnos de sus ilusiones.

Haga un experimento conmigo. Pongan su dedo índice delante de la nariz. Muy cerca. Ahora guiñen el ojo izquierdo y fíjense en él. Hagan lo mismo con el ojo derecho. Permuten rápidamente el guiño. Derecho, izquierdo, derecho, izquierdo… ¿Ven como su dedo se mueve de un lado a otro? Aléjenlo ahora todo lo que les de el brazo. Repitan la experiencia. ¿Verdad que ahora, el dedo parece moverse menos? Si volvéis a realizar el proceso de nuevo pero esta vez fijando la atención en algún objeto que este lejos y que se encuentre justo en frente de vosotros, notareis cómo el dedo pasa de un lado a otro del objeto de referencia.
El efecto se produce porque nuestros ojos están separados una distancia que es pequeña pero apreciable. Cuando miramos un objeto muy lejano esa distancia entre los ojos es casi despreciable y se ve igual desde el ojo derecho o desde el ojo izquierdo. Sin embargo, cuando el objeto está cerca nuestra separación ocular es decisiva.
Un ejemplo más de este fenómeno se muestra claramente cuando viajamos en tren. Los árboles casas y postes cercanos se mueven con gran rapidez contra un fondo de montañas lejanos que se desliza suave y lentamente. El cerebro se las ingenia para saber si algo está cerca o lejos. Pero para no hacernos un lío, mezcla las imágenes de ambos ojos, a tiempo real, sin que nos enteremos mostrándonos un mundo con sensación de profundidad, en tres dimensiones.

Midiendo la distancia a las estrellas cercanas

Hasta ahora hemos comprobado el efecto para una separación de centímetros (la de ambos ojos) pero podemos realizar el mismo experimento al mirar un árbol desde dos puntos alejados. Solo tenemos que observarlo, separarnos varios metros, y volver a contemplarlo. Mediante unas reglas básicas de trigonometría podríamos saber la distancia al árbol con sólo anotar dos números. El primero, la separación entre sí de los dos puntos de observación. El segundo, el "movimiento aparente" del árbol respecto a una referencia muy lejana al mirarlo desde los dos lugares.
Pues bien, cuanto más lejos está el objeto a estudiar más distancia de separación debemos tener entre los sitios de estudio para que, de la misma forma que ocurría con nuestro dedo, veamos un "movimiento aparente mayor". Los astrónomos, se dieron cuenta que la mayor separación que podían tener respecto a una estrella cercana era esperar a que la Tierra diera media vuelta al Sol. Si hacemos una foto de una estrella desde la Tierra el 1 de enero y la volvemos a hacer el 1 de julio, habrá transcurrido medio año. Según esto la Tierra se encontrará justo en los dos extremos de su órbita al rededor del sol y nos habremos separado unos 300 millones de kilómetros. Esta distancia es suficiente para ver ese "movimiento aparente" de las estrellas cercanas respecto a las lejanas y aportará precisión al cálculo.

Las televisiones 3D

Recordemos que la forma que tiene nuestro cerebro de saber si un objeto está cerca o lejos es comparando las posiciones de ese objeto respecto al fondo tomadas desde el ojo derecho y desde el ojo izquierdo. En una televisión convencional la imagen que observa ambos ojos es la misma y por tanto el cerebro la interpreta plana, como una foto. Ahora bien. ¿Y si consiguiéramos que el ojo derecho y el ojo izquierdo recibieran imágenes simultáneas diferentes? ¿Y si esas imágenes mostraran los objetos cercanos muy movidos respecto a los objetos más lejanos? El cerebro creería que unos están más cerca que otros. Ahora sólo tenemos que conseguir mostrar grabaciones simultáneas diferentes para cada ojo.
El primer intento fue reproducir películas con siluetas teñidas de rojo y de azul. Con unas gafas en las que cada lente tenía un filtro coloreado haría que el ojo con el filtro azul le pasarían desapercibidas las imágenes azules y sólo vería las rojas. Para el otro ojo sucedería lo contrario.
La tecnología ha permitido que en la actualidad las televisiones muestren la imagen del ojo derecho mientras unas gafas sincronizadas nos tapan la visión del izquierdo y al revés: nos muestren las imágenes del ojo izquierdo y nos tape el ojo derecho. Si esto se realiza 50 veces por segundo (o más), ni nos daremos cuenta. Creeremos que esos fotogramas los vemos simultáneamente y nuestro cerebro será engañado de nuevo.
Nuestros antepasados griegos descubrieron que los sentidos muestran un mundo irreal. No nos podemos fiar de ellos, pero hemos descubierto cuales son los mecanismos que utilizan. Gracias a ese conocimiento podemos aprovecharnos de sus ilusiones y de sus falsas medidas.
Los sentidos nos engañan pero nosotros somos más rápidos que ellos.


http://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/ciencia/2016-03-02/la-paralaje-el-fenomeno-que-mide-la-distancia-a-las-estrellas-ahora-se-usa-para-las-televisiones-3d-1276568892/ 

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